Hace unos años, cuando la gente aún se vestía bien para tomar un vuelo, todos pensábamos que las low cost no prosperarían entre los viajantes de negocio. Sin embargo, hoy en día vueling hace el agosto con el puente aéreo.
No es que las empresas sean menos solventes (o no sólo es eso) sino que todos nos sentimos atraídos por un buen precio.
En el sector hotelero buen precio -entendido como precio tirado-viene a ser sinónimo de mal servicio. Y mal servicio es la antesala de la deslealtad del cliente.
Esto afecta especialmente a los TT.OO quienes, en mayor medida de los hoteles, necesitan más repetición de negocio.
Hace un año o dos los mayoristas copaban sus home pages con ofertas de escándalo para hoteles escandalosamente lamentables. Hoy en cambio hay muchos más 4 y 5 estrellas, también porque estos han moderado sus precios.
Explico todo esto para describir una práctica que se ha puesto de moda en Alemania y que, pese a que roza lo ilegal, me parece muy interesante.
Los mayoristas negocian con los buenos hoteles unos precios razonables para ambas partes y, posteriormente, les piden unas pocas habitaciones (entre tres y cinco) a un precio de risa.
En sus portadas ponen una foto del hotel con un gran cartel que dice “hotel espectacular desde 20 euros noche” y debajo “existencias limitadas”.
Cuando uno clica sobre ese enlace se le lleva a una página intermedia en la que se describe el hotel con detalle y mucha elegancia. Tanta que uno se enamora. A pie de página dice “consultar disponibilidad”.
Qué duda cabe que en casi todas las ocasiones cuando uno consulta disponibilidad las habitaciones por 20 euros ya han volado, pero llegado a ese punto y estando enamorado del hotel un muy alto porcentaje de usuarios consuman la reserva igualmente.
Habrá quien piense que la práctica no es ética y habrá quien piense que no es efectiva. Yo le doy la razón a los primeros sólo en parte y les digo a los segundos que tengo algún amigo/cliente que se ha embolsado 80.000 euros en un par de meses con esta práctica.
Hecha la ley, dicen, hecha la trampa.